Publicado el 01 agosto 2020Compliance

Promovamos una cultura de “speak up”

La cultura organizacional es un elemento fundamental cuando hablamos de ética. Esta genera el ambiente en el cual nuestros colaboradores desarrollarán sus actividades en el día a día, y de ella depende qué tan arraigados estén con nuestros valores organizacionales, cuán libres se sienten para expresarse, y qué tanta lejanía pueda existir entre sus miembros.

 

Son muchas empresas las que ponen foco en una adecuada gestión del clima y la cultura laboral, buscando generar un espacio positivo para el equipo y, que así, puedan ser más eficientes, se encuentren motivados, haya mayor trabajo en equipo, entre otros. Sin embargo, un ambiente laboral puede ser negativo también: existen lugares donde prima una cultura de miedo, de abuso y tensión.

 

En ese sentido, debemos preguntarnos cómo crear un lugar de trabajo abierto y libre, en el que las personas perciban un clima de confianza. ¿Cuál es el primer paso para ello? Proteger a aquellos que denuncian actos que atentan contra la ética: no tomar represalias contra estas personas e, incluso, reconocerlas.

 

Las organizaciones deben establecer una línea directa de ética anónima y otros mecanismos de información para incitar a los colaboradores a utilizar los sistemas establecidos para su propio beneficio y protección. Una vez que se presenta e investiga una denuncia, se deben tomar medidas rápidamente para demostrar al denunciante y a los demás colaboradores que su seguridad, protección y bienestar son prioridad para la institución.

 

Cuando los miembros de una organización evidencian que actos abusivos, ilegales y antiéticos son sancionados, se generará un clima de confianza, donde toma suma importancia el cuidado mutuo. Así, se entenderá que, como parte de la cultura organizacional, se busca la integridad, honestidad y un ambiente en el que los valores institucionales son realmente implementados.

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