Publicado el 09 septiembre 2019Compliance, Comportamiento, Cultura, Ethics, Ética

¿Devolvemos la billetera?

Solemos pensar que cuando alguien encuentra una billetera extraviada es menos probable que devuelva el dinero, ¿cierto? Es lo que comúnmente se suele asumir sobre la naturaleza humana. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Science nos hace repensar esta predicción.

Realizado en cuarenta países, en un periodo de tres años e involucrando a miles de personas, se buscó demostrar si las personas se comportan de manera honesta cuando se le brindan incentivos para no hacerlo. ¿Qué se descubrió? Que las personas son más propensas a devolver billeteras perdidas que contienen dinero. No solo eso: mientras más dinero contengan, más probabilidad de regresarlas.

Más de 17,000 billeteras fueron “perdidas” en 355 ciudades de todos los continentes. Todas tenían tarjetas de presentación con una dirección de correo electrónico, algunas contenían dinero, otras no, con un valor aproximado de $13.45. Los investigadores analizaron qué personas habían contactado a su supuesto dueño.

Lo interesante de este estudio es que, en 38 de 40 países, contra más dinero había en las billeteras, más probable era que la persona que la encontró la devolviera. En promedio, el 40% de las personas a las que se les dieron las billeteras sin efectivo las reportaron, comparadas con el 51% de personas a las que se les entregaron billeteras con dinero.

Cuando condujeron el experimento de nuevo en tres países (Polonia, el Reino Unido y Estados Unidos), y agregaron billeteras con “mucho dinero” (94,15 dólares), la diferencia fue incluso más contrastada. Muchas más personas enviaron un correo electrónico para regresar las billeteras con mayor cantidad: 72% en comparación con el 61% de personas a las que se les dieron billeteras que contenían 13,45 dólares y el 46% de las personas a las que se les dieron billeteras sin dinero.

¿Por qué sucede esto? Se determina que, si hablamos de unos centavos o un par de dólares, la mente humana dice “No le hará falta”. Sin embargo, cuando hablamos de sumas más grandes, somos conscientes de nuestros sentimientos de culpa.

“La evidencia indica que las personas tienden a preocuparse por el bienestar de otros y tienen una aversión a verse a sí mismas como ladronas”, dijo Alain Cohn, un autor del estudio y profesor asistente de Información en la Universidad de Michigan. Quienes recibieron billeteras con más dinero tienen más qué ganar con la deshonestidad, pero eso también incrementa “el costo psicológico del acto deshonesto”.

Michel Maréchal, un coautor del estudio, quien es un profesor de Economía en la Universidad de Zúrich, dijo que las organizaciones podrían fomentar la integridad al “hacer a las personas más conscientes sobre el impacto negativo que ese comportamiento puede tener en otros, así como al dificultar a más personas que se persuadan a ellas mismas de que están siendo honestas cuando de hecho hicieron algo equivocado”.

“Demuestra que cuando tomamos una decisión sobre ser deshonestos o no, no se trata solamente de ‘¿Qué puedo obtener de ello contra cuál es el castigo, qué esfuerzo es necesario?’”, dijo Nina Mazar, una científica conductual en la Universidad de Boston que no estuvo involucrada en el estudio. “Realmente importa que las personas tengan moral y les guste pensar en sí mismos como buenos seres humanos”.

Fuente: Science Magazine. Civic honesty around the globe.

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