Publicado el 10 diciembre 2019Compliance, Comportamiento, Cultura, Ethics, Ética

Cuando llega Navidad, ¿se aceptan los regalos?

Durante muchos años nos hemos acostumbrado a que, cuando llega diciembre, empiezan a llegar regalos por parte de nuestros proveedores: botellas de licor, invitaciones a cenar, cuadernos, agendas, canastas de comida, entre otros. ¿Qué se suele buscar con ello? La fidelización, el agradecimiento. Sin embargo, debemos preguntarnos… ¿es esto ético?

No hay respuesta negativa o positiva: varía de acuerdo a cada caso, según el sector, el proveedor, el objetivo del regalo en sí, a quién va dirigido, el tipo de regalo, el momento en el que se da, entre otras variables. Entonces, ¿qué debemos hacer al respecto?

Como empresa, es importante establecer lineamientos sobre la aceptación – o no – de los regalos. Existen organizaciones, muchas farmacéuticas, por ejemplo, en las que dicha aceptación se encuentra totalmente prohibida. Otras establecen condiciones para la admisión de estos, e incluso para su uso. Por ejemplo:

Condiciones para la aceptación:

  • Solo pueden aceptarse regalos hasta un valor determinado.
  • Solo pueden aceptarse regalos de merchandising.
  • Solo pueden aceptarse regalos que lleguen a una de las sedes de la organización, y sean notificados al área determinada.
  • Solo pueden aceptarse regalos que no se relacionen con ocio o entretenimiento.

Condiciones para el uso:

  • Los regalos aceptados deberán ser compartidos entre los miembros del área en la que está la persona a la que fue destinado.
  • Los regalos aceptados deben ser reportados al Comité de Ética.
  • Los regalos aceptados deberán ser sorteados entre todos los colaboradores de la organización.

Para ello, muchas organizaciones mencionan expresamente en sus Códigos de Ética cuál es la política de aceptación de regalos, no únicamente de proveedores, sino de parte de los distintos grupos de interés con los que se relaciona la empresa. Lo importante aquí es que quede claro que la prohibición o las aceptaciones es regulada con el objetivo de que el colaborador pueda actuar con objetividad e independencia y que, de esta manera, los regalos no influyan negativamente en las relaciones o decisiones que tengan que tomar respecto a terceros.

Un punto adicional y clave: este protocolo debe aplicarse a todos los miembros de la empresa. Recordemos que implementar una cultura ética implica actuar con el ejemplo y, en ese sentido, directores, gerentes, jefes y demás deben respetar lo establecido por el mencionado Código.

Volver al blog